Lo que quedó por dentro
tiene nombre.
El 10 de agosto de 2026 el país se movió, y a mucha gente le quedó algo por dentro. Duerme distinto, se sobresalta, dejó de hacer cosas que hacía. Casi nunca se cuenta, porque suena exagerado al lado de quien perdió la casa. Aquí está explicado, en el lenguaje en que la gente lo dice.
Búsquelo como lo diría usted.
«Duermo ocho horas y amanezco cansado»
El sueño que no descansa
Leer →«Le grité a mi hijo por nada»
La irritabilidad
Leer →«Leo el mismo párrafo tres veces»
La dificultad para concentrarse
Leer →«No los dejo ir solos a ninguna parte»
La sobreprotección
Leer →«Mi hija volvió a dormir en mi cama»
La regresión en los niños
Leer →«Cancelo planes a última hora»
El aislamiento
Leer →«Me pongo a llorar y no sé por qué»
El llanto sin causa aparente
Leer →«Veo todo como de lejos»
La sensación de estar desconectado
Leer →Si algo de esto le sonó.
Cada mes hay una charla gratuita sobre uno de estos temas, en vivo por internet. Y está abierto el registro para saber cómo quedó la gente después del 10 de agosto: responderlo es voluntario y toma unos minutos.
Esto es material de formación y no reemplaza una consulta clínica. Si lo que siente le está pesando hoy, la Línea 106 es gratuita y atiende en todo el país. Si hay riesgo para su vida o la de otra persona, marque el 123.